Acertijo Unicista

Un acertijo tiene muchas respuestas posibles. El grado de libertad interior determina la amplitud y profundidad de las respuestas.

El Acertijo del Ciempies

Hace muchos, muchos años, había un ciempiés en el bosque de la vida, que tenía un gran problema. No había sueldo que le alcanzara para reponer los zapatos que se le gastaban. Su vida era un drama, no podía ir al cine, ni al teatro, ni de vacaciones, ni darse ningún otro gusto que costara dinero.

Rodó por todo el bosque, de piedra en piedra, de árbol en árbol, de amigo en amigo. Nada servía. Finalmente alguien le dio la solución.

– Ve a ver al búho, el Consultor del bosque. El es un sabio, le da consejos a todos. Y todos lo respetan.

No había otro camino, imposible seguir más. Ya no iba al cine, ni a ninguna parte. Sólo le alcanzaba para sobrevivir.

Llegó el gran día. Con mucha esperanza y alegría fue a ver al búho y le contó su historia. El búho escuchó atentamente y con mucho respeto. Finalmente después de mucho meditar le dijo:
– Tengo la solución para Ud.; póngase alas y vuele.
-¡¡¡Gracias!!! Al fin tengo mi camino, dijo. Ahora puedo volver al cine y al teatro que tanto me gustan.
Cuando acabó de salir pensó: “¿Cómo lo hago?”
Volvió a entrar y le preguntó al búho cómo hacerlo.
Con el mismo profesionalismo de antes él le contestó.
– La función del Consultor es dar ideas, implementarlas es responsabilidad del cliente.

No salió, huyó. Por un mes no quiso hablar con nadie. Pero su problema lo acosaba. No había salida. Pensó en suicidarse, pero no tuvo coraje.

Pero un día, cuando estaba recostado en una piedra, se le acercó una hormiga que quiso ayudarlo.
-¿Que te pasa? – le preguntó la hormiga – y el ciempiés tuvo necesidad de contárselo. Entonces la hormiga le recomendó hablar con el águila.
– De ninguna manera – dijo el ciempiés.- No quiero hablar con nadie.
– No tienes alternativa – respondió la hormiga – Y quiero que sepas que a mí me fue muy bien.

El ciempiés finalmente decidió ir. Tenía mucho miedo. El águila tenía una mirada penetrante que parecía agredirlo todo. Cuando le contó su problema no lo dejó terminar.
– Tengo la solución para Ud. – le dijo el águila.
“Esta película ya la conozco” – pensó el ciempiés.
– Póngase un zapatito sí y uno no. De esta forma va a gastar la mitad. Y cuando lo haya hecho por un mes, vuelva.
Salió rengueando. Toc, toc, no toc, no toc. Finalmente se cansó. Tiró todos los zapatos al demonio. -¡Basta! – dijo, y empezó a andar descalzo.

Encontró su camino. Nunca más usó zapatos. Por eso hoy los ciempiés andan sin zapatos.
Por supuesto, nunca más volvió a visitar al águila. ¿Para qué, si su camino ya estaba hecho? Cada tanto, cuando se ven, se saludan con mucha cordialidad.

El miedo entre el ciempiés y el águila ya no existe más.

PD: El águila y el búho son enemigos mortales en la naturaleza.

Pregunta: ¿Qué es un ciempiés?

Extracto del libro Acertijos Unicistas de Peter Belohlavek.

Comité de Prensa
Heracles Sports

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