Acertijos Unicistas: Honrando a los ladrillos

En algún lugar en la Europa Central del siglo XVI vivía un artesano que se hizo famoso en su región por los ladrillos que construía.

Cuando los visitantes le preguntaban qué estaba haciendo, siempre respondía con la misma palabra: ladrillos

Los ladrillos que hacía tenían diferentes formas y estaban hechos de diferentes materiales. Entre otras formas había planos, huecos, cóncavos, convexos y triangulares. Cuando alguien preguntaba por qué construía diferentes formas, simplemente levantaba la vista y sonreía. Sólo se podía oír un suave murmullo: rigidez y flexibilidad.

Lo notable era que en el lugar que trabajaba sólo estaban los ladrillos que había hecho durante el día.

Día tras día, el mismo trabajo. No había un solo ladrillo cuando comenzaba en la mañana. Parecía que los ladrillos habían desaparecido durante la noche.

El artesano tenía un joven y secreto admirador, que pasaba las horas tratando de aprender con él. Cuando el joven aprendiz preguntaba: ¿por qué?, la respuesta era siempre la misma: rigidez y flexibilidad.

Aunque ya era viejo su entusiasmo para construir ladrillos no menguaba.

Por un día, de improviso, desapareció. Como era una leyenda en la región, la gente comenzó a buscarlo hasta que abandonaron el esfuerzo, considerando que se debía haber muerto.

Años después, el joven admirador había llegado a ser un arquitecto reconocido por la solidez de sus construcciones.

¿Cuál es su secreto? era la pregunta que todos hacían al arquitecto.

Los ladrillos, era la respuesta; e inevitablemente la gente reía.

Siempre contestaba con una sonrisa y continuaba su camino.

Un día hubo un terremoto terrible en la región. Todos los edificios a excepción de los construidos por el arquitecto resultaron dañados.

Cuando comenzó la reconstrucción la gente pensó que necesitaba aprender de este arquitecto para construir casas seguras.

Estoy de acuerdo, dijo uno de los líderes de un grupo de vecinos, pero se dice que hay un pequeño pueblo, cruzando el Río Negro que no sufrió ningún daño.

Siguiendo el rumor, decidieron visitar ese pueblo. Así partió un grupo de vecinos, que incluía al arquitecto, tratando de encontrar el pueblo que estaba más allá del Río Negro. Pero en aquellos días se consideraba que el Río Negro era un lugar sagrado. Aunque el río no era profundo, nadie se animaba a cruzarlo porque se decía que quien intentara cruzarlo caminando moriría en el intento.

Tenían que encontrar un puente natural para cruzar el río. Después de caminar durante varias horas, encontraron un puente que no era natural, era hecho por el hombre. Era un puente muy angosto pero muy sólido y flexible. Así comenzaron a cruzar con mucho cuidado y el viaje continuó. Pronto encontraron un sendero y lo siguieron. Este sendero los llevó al pequeño pueblo que había salido indemne del terremoto.

En cuando se acercaron a las primeras edificaciones alguien dijo que estaban construidas con los mismos ladrillos que usaba el arquitecto.

¡No son míos! respondió el arquitecto mientras comenzaba a rascarse la cabeza.

Esto no puede estar ocurriendo, fue el único pensamiento que tenía en su cabeza.

Los visitantes fueron recibidos por los lugareños en cuando se acercaron a la Iglesia.

¿Cómo es que no sufrieron daños como consecuencia del terremoto? fue la primera pregunta.

Un lugareño apuntó con su dedo hacia una pequeña casa: ¡Vayan allí! Dijo.

Y allí fueron.

Apenas se abrió la puerta apareció un hombre muy anciano.

¡¡¡Maestro!!! Dijo el arquitecto… ¿Cómo puede ser?

Rigidez y flexibilidad fue la única respuesta… Y se confundieron en un abrazo.

Pregunta: ¿qué es un ladrillo?

Los acertijos tienen muchas soluciones. En el lejano Este, los acertijos se utilizan para desarrollar la libertad interior y la responsabilidad. La semana próxima se publicará una de las respuestas en este blog.

*Traducción al español del Acertijo “Honoring Bricks” de Peter Belohlavek.

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