La Autoridad en el Liderazgo Unicista: Saber Hacer

Autoridad, poder y participación son la clave del liderazgo. Por eso sin una autoridad real no hay liderazgo. Pero, ¿cómo funciona la autoridad a la hora de liderar para que los resultados se produzcan?

Sólo puede liderar el que sabe hacer. La autoridad está basada en la capacidad de desarrollar una organización confiable para hacer que las cosas sucedan.

Esto implica aceptar dos reglas básicas.

Por un lado, el proceso organizacional requiere conocer las responsabilidades que las personas pueden asumir para poder diseñar las tareas que se les delegan.

Por otro lado, la autoridad unicista está basada en la delegación de tareas y la reversión de la responsabilidad involucrada. El Standard Unicista define que cuando las personas no pueden asumir la responsabilidad de sus actividades el que sustituye su función es su líder.

Esto implica que mientras las tareas son transferidas, las responsabilidades son compartidas. Y en este compartir tanto el que tiene que desarrollar la actividad como el que delegó la tarea están involucrados, asumiendo cada parte el 100% de la responsabilidad de lograr el resultado.

Esto hace a los líderes totalmente responsables de desarrollar diseños adecuados de procesos de trabajo para asegurar que las cosas se produzcan.
La inversión de la responsabilidad es de hecho una vuelta a las fuentes en el liderazgo pero a su vez, en el mundo real, es una mejora para asegurar la producción de resultados.

Por eso es que el primer paso definido por el Standard Unicista es el diseño de los procesos de trabajo, asegurando que las estrategias de máxima, que comprenden un alto nivel de responsabilidad para abordar la realidad, estén adecuadamente organizadas.

Las estrategias de mínima de una actividad, por otro lado, están guiadas por las tareas y la eficiencia y sólo requieren seguir métodos predefinidos para poder ser alcanzadas.
Por eso para ingresar en el mundo del Liderazgo Unicista es preciso comenzar por la organización de los procesos de trabajo. La autoridad se gana en el saber hacer y en el poder decidir en función del hacer o no hacer de los demás para alcanzar los resultados.

Y esto implica también redefinir responsabilidades o prescindir de recursos que no le son funcionales a la organización cuando las tareas son escaladas más allá de las excepciones. Esto sólo sucede cuando quien dirige es el primer y último hombre en la organización. Sólo puede conducir el que sabe hacer.***

-Sobre la base del Standard Unicista de Liderazgo publicado por The Unicist Research Institute en “The Unicist Standard for Leadership”.

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