Lenguaje ambiguo: la carta de presentación en los negocios

El lenguaje ambiguo es una herramienta clave en los negocios, es un abre-puertas que permite encontrar puentes si se sabe escuchar al otro. Pero es disfuncional cuando se utiliza a nivel operativo. Por eso el lenguaje ambiguo ha sido objeto de mala prensa por quienes no comprenden la naturaleza de su funcionalidad, ya que lo han tomado como sinónimo de vaguedad.

Mientras que utilizar lenguaje ambiguo a nivel operativo es una falta compromiso, no utilizarlo cuando se manejan problemas complejos o de crecimiento, es una falta de respeto a la otra parte. El lenguaje ambiguo es el que permite construir puentes.

Manejar la naturaleza de los negocios requiere utilizar lenguaje ambiguo para aprehender sus conceptos implícitos y dialogar con el mercado y la gente. Sólo quien se maneja a nivel operativo en los negocios, no necesita usar lenguaje ambiguo. Para los que dirigen, negocian y son responsables de hacer crecer a un negocio, el manejo de la ambigüedad es clave.

Comprender la naturaleza de la ambigüedad le va a permitir saber cuando las personas están “dialogando” y cuando están “monologando”.

Dialogar requiere de la utilización de mensajes ambiguos mientras que Monologar está basado en mensajes operativos. Esto “suena” paradójico para la mayoría de la gente.

Dialogar genera evolución y monologar lleva a la involución.

La decisión de potenciar el uso de lenguaje ambiguo (sintético) es personal. El beneficio es alto como también lo es el precio que se paga por expandir el propio lenguaje. Es un proceso paso a paso.

El lenguaje ambiguo está basado en una estrategia de máxima impulsada por un diálogo y una estrategia de mínima impulsada por un monólogo, o sea una acción informativa.

La estrategia de máxima implica el ejercicio de influencia funcional mientras se sostiene esta acción con el reconocimiento objetivo que se obtiene durante el diálogo. El diálogo en sí es una comunicación biunívoca con una adaptación mutua a las respuestas que se reciben.

Las estrategias de máxima están basadas en la conjunción “y” y el pensamiento encadenado hacia atrás (Backward-thinking). Esto implica que un diálogo es posible si el objetivo final está en la mente de quienes dialogan. Cuando no hay final en la mente, no hay dialogo, sólo coexisten dos monólogos.

La estrategia de mínima, en cambio, está sostenida en el pensamiento dual y la conjunción “o” para obtener influencia emocional y reconocimiento subjetivo.

Dime tu manejo de la ambigüedad y te diré tu capacidad de hacer negocios.

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http://www.academic.unicist.org/es/unicist_tweetinars.shtml

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http://www.unicist.net/es/obs.shtml

* Sobre la base de la traducción de un extracto del libro “The Unicist Ontology of Ambiguous Language” de Peter Belohlavek.

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