Lo estético vende, lo feo no vende

La estética está implícita en la promoción y en la venta de un producto, una marca o una idea. Desarrollar la estética es desarrollar aquello que completa, es deseable y tiene una cierta armonía para el segmento al cual nos dirigimos.

Algo es estético porque completa, el “objeto” se vuelve deseable, sea para tenerlo o simplemente para disponer de él, en un marco de armonía esencial o formal. La estética completa porque pone lo que la persona no tiene, y ello genera sentimientos ambivalentes, ya que aceptar el complemento implica primero aceptar la propia falencia.

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Atenas Sport es un ejemplo de manejo de la estética focalizada en el negocio dirigido al segmento del mercado en que actúa. Los resultados comerciales demuestran la funcionalidad de su abordaje de la estética.

Se genera una relación bipolar; mientras produce una atracción, produce un conflicto de complementariedad con la propuesta, en donde “porque el objeto tiene lo que le falta, lo quiere, y porque tiene lo que él no tiene, no lo acepta”.

La Estética Seductora

La estética seductora genera un impacto por su inaccesibilidad. Su mundo es el de los deseos insatisfechos y de las utopías. La estética seductora atrapa al otro en una sutil telaraña de la cual no puede salir una vez que depositó en ella sus necesidades.

El deseo que provoca la estética seductora es el de disponer del objeto. El sentimiento ante la seducción es de un cierto celo, ya que uno quiere disponer del objeto y de su armonía formal sin compartirlo.

La armonía que utiliza la seducción es formal y no genera una adhesión permanente sino que una vez satisfecha una necesidad la seducción tiene que cambiar para no pasar desapercibida.

Es una estética que dura el tiempo de su posesión y exige una renovación permanente.

Lo Estético Vende

Todo se pone en marcha a partir de la estética, es el primer contacto, que determina una aceptación o un rechazo, un acercamiento o un alejamiento. Es el inicio de cualquier vínculo con el mundo exterior, tanto en el ámbito personal como en los negocios.

Construir algo estético es un arte, no es una ciencia ni una técnica. Para desarrollarlo se necesita completar las necesidades latentes de alguien y hacer que el objeto que se construya sea deseable y armónico.

Lo estético vende, lo feo no vende. Lo estético vende porque en alguna forma completa al individuo, si el individuo lo toma es porque encuentra un complemento en la propuesta. Por el contrario, cuando uno no acepta una propuesta es porque en alguna forma se le hizo inaccesible.

El inicio del interés por un objeto es a partir de su estética, la decisión final en la adquisición de un objeto es por su estética y el sostén por el cual se mantiene el vínculo en atracción con el objeto también. Funciona como una caja de sorpresas, que en forma deseable se va descifrando armónicamente y completando al individuo.

La estética se construye sobre una base de inaccesibilidad, la cual a veces responde a mitos, misterios, enigmas, leyendas, secretos, las mil formas de ella. Cuando pierde la inaccesibilidad, se pierde el piso sobre el cual el objeto completa en forma deseable y armónicamente, y lo que antes completaba hoy no tiene valor.

La estética está implícita en la promoción y en la venta de un producto, una marca o una idea. Desarrollar la estética es desarrollar aquello que completa, es deseable y tiene una cierta armonía para el segmento al cual nos dirigimos.

Todo comienza con el propósito, que implica “completar” al otro. Y algo completa porque es lo que al individuo le falta estructuralmente. Por ello genera sentimientos ambivalentes ya que aceptar el complemento con el objeto implica primero aceptar su propia disfuncionalidad.

Laboratorio de Mercado

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