Ontología Unicista para construir marcas únicas

Lo que hace que una marca funcione, cuando el valor agregado al mercado está logrado, es que sea única.

En el caso de empresas el carácter de único lo da la combinación del nombre de la empresa, el apellido de la empresa y el apodo que tiene.

Para construir una marca necesariamente se comienza por tener un nombre. Igual que los niños a las empresas primero se las llama por el nombre. El apellido es irrelevante cuando uno es un niño de clase baja o clase media.

Las marcas nuevas que se crean no tienen clase. Pasan a tener clase cuando adquieren un apellido. El apellido es representativo de la categoría genérica de productos.

Hacer que una marca sea única es condición para el crecimiento de una empresa. Por lo tanto las características de la categoría necesitan ser únicos para que la marca pueda funcionar como un acelerador del proceso de compra.

Las empresas necesitan estar conducidas por personas que son representativas del apellido que se está construyendo y tener colaboradores que lo respeten.Cuando ello no está la marca se transforma en un nombre que identifica productos pero no genera adhesión.

El espíritu de cuerpo interno y la fidelidad de los clientes se construyen sobre el apellido de las personas y empresas. El apellido representa a la ética de la empresa, recién a partir de allí se puede construir una consistencia.

No es posible construir marcas únicas en los contextos donde hay individualismo extremo que necesariamente implica un fuerte conflicto de autoridad. Allí las marcas son nombres que no aceleran la acción de compra.

Construir una marca es una decisión empresaria. Recomendación: asegure que el apodo sea representativo de su categoría.  El mercado tiende a degradar, para “comprar” más barato.

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